Peregrinos de la Vida

4 de enero de 2013

NAVIDAD

 
                                                   
La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.
A este tiempo lo conocemos como Navidad.
 
Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.

 
En este tiempo los cristianos por medio del Adviento nos preparamos para recibir a Cristo, la "luz del mundo" en nuestras almas, rectificando nuestras vidas y renovando el compromiso de seguir a la Luz.
En la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

 
Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas para mostrarnos el camino a seguir. Con su Luz nos muestra la verdad de nuestra existencia.
Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza del hombre y de la misma naturaleza.
La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo
que viene a salvar al mundo.

 
La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concienciar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos.
 
Por ello, es necesario que todos nosotros vivamos con pleno sentido
 la riqueza de la vivencia real y profunda de la auténtica
Navidad en familia.